El Sistema Dominicano de Seguridad Social Necesita Urgentes Cambios y Transformaciones

Santo Domingo, 3 de junio 2017.- En el análisis de coyuntura celebrado este sábado en el Centro Bonó, bajo el título “Las reformas del Sector Salud y de la Seguridad Social”, se abordó la necesidad de exigir reformas en la ley 87-01 que reconozcan la salud y la seguridad social como un derecho fundamental y público y no como una oportunidad para hacer negocios de lucro desmedido por parte de unos pocos. Según se afirmó por parte de los ponentes en el acto, “la presencia de fuertes intereses corporativos de naturaleza privada junto a la debilidad regulatoria del estado en el mercado de la salud y la ausencia de un movimiento ciudadano articulado que defienda los derechos de la población han llevado a un estado de inflexión que demanda cambios y transformaciones”.

 

La existencia en el país de una población carente de cobertura de protección social genera pobreza e inseguridad y ensancha las inequidades sociales. Actualmente un 30% de la población dominicana está excluida de la seguridad social en salud, siendo los trabajadores informales los más afectados. Igualmente las estadísticas indican que en el futuro el 52% de los actuales cotizantes, cuando lleguen a la edad de 60 años no alcanzarán las 360 cotizaciones que el sistema requiere para otorgarles una pensión. En afirmaciones realizadas por parte de las organizaciones integradas en la Alianza por el derecho a la Salud que estuvieron presentes en el análisis de coyuntura, comentaban que urge asegurar que la normativa de la seguridad social este acorde con las garantías prescritas en la Constitución Dominicana con relación al derecho a la salud y a la seguridad social que corresponde a todos y cada uno de los dominicanos y dominicanas.

 

Por este motivo, en palabras del vocero del Centro Bonó, se insistió en la idea de que al Estado dominicano le corresponde la misión de garantizar un escenario político y social que viabilice las reformas necesarias para la protección social de todos sus ciudadanos y ciudadanas, ya que la protección social es determinante en las estrategias de inclusión y el desarrollo humano de un país. Para conseguir este objetivo es necesaria una reforma de la ley 87-01 que permita crear mejores condiciones para ampliar la cobertura de afiliación, sobre todo a la población más vulnerable, y al mismo tiempo corregir las fallas institucionales que arrastra un modelo de la década de los noventa que se ha quedado obsoleto y a todas luces es insuficiente.

5 Junio 2017 |

El Centro Bonó hace un llamado a fortalecer los derechos laborales

Santo Domingo, 6 de mayo 2017. En el análisis de coyuntura celebrado este sábado en el Centro Bonó, denominado “Derecho a un trabajo digno, presente y futuro en República Dominicana”, se hizo énfasis en la importancia de la eliminación de la precariedad laboral, la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, la igualdad de oportunidades y de trato para todos, mujeres  y hombres, y la adecuación del mercado de trabajo como claves para una sociedad más inclusiva y un desarrollo más pleno de las personas.

Según afirmaron varios de los ponentes en el foro, los cambios son veloces y tenemos por delante una coyuntura difícil en el ámbito económico y social, ya que pese al alto crecimiento de los datos macroeconómicos del año pasado, en República Dominicana el 20% de los empleados públicos y el 90% de los pensionados ganan 5,117 pesos, y el salario mínimo nacional promedia los 9 mil pesos. Igualmente, los estudios revelan que  en el año 2016 todavía había 3,213,740 dominicanos y dominicanas en condiciones de pobreza. Estos datos nos llevan a la necesidad de que el estado intervenga para mejorar la calidad de los medios de vida, a garantizar que los trabajadores devenguen salarios justos acordes con sus necesidades, a que se establezca un pacto fiscal por la sostenibilidad, la reducción del déficit y la lucha contra la corrupción y la impunidad como retos y desafíos que están en la calle y que debemos de afrontar como país.

Desde una óptica cristiana, y en palabras del Papa Francisco, el trabajo es sagrado, expresa la dignidad de la persona humana y fortalece fundamentalmente a la institución familiar. Es por este motivo que  la gestión de la ocupación es una gran responsabilidad humana y social, que no puede ser dejada en las manos de unos pocos o descargada sobre un ‘mercado’ deshumanizado que no entiende la responsabilidad social que tiene con respecto a los grupos más vulnerables. Prueba de ello lo hemos tenido con la lucha por el aumento de un 20% al salario mínimo privado no sectorizado donde después de meses y meses de duras negociaciones ha tenido que ser fraccionado para evitar seguir a otras instancias y continuar sin que los trabajadores recibieran el incremento.

En conclusión, estamos viviendo un tiempo providencial, un tiempo en el que todos nos debiéramos sentir convocados a luchar contra la precarización, vulnerabilidad y el  empobrecimiento laboral y se nos plantean unos retos difíciles pero posibles para transformar el mundo del trabajo en el horizonte de la justicia social que como sociedad tanto anhelamos.

6 Mayo 2017 |