El sistema de salud dominicano está en estado de de emergencia

Expositores del Análisis de Coyuntura

Santo Domingo, 1 de noviembre del 2014. Representantes del Centro Bonó calificaron hoy como critico el sistema de salud dominicano,  tras señalar las muertes en un fin de semana de 11 niños en el hospital Robert Reid Cabral y las calamidades sanitarias evitables que ocurren cada día  en  el país.

En las afirmaciones realizadas en su acostumbrado análisis de coyuntura indican que desde hace tiempo se vienen manifestando indicadores de desempeño insuficientes y de baja calidad en el sistema, que incluyen altos niveles de mortalidad materna (27 muertes por cada 1,000 nacidos vivos), que colocan a la República Dominicana entre los primeros del continente.

Dentro de los datos arrojados señalan que el porcentaje de niños cubiertos por todas las vacunas apenas llega a la mitad, que el 19.7% de la población ha sido diagnosticado con alguna enfermedad crónica y solo el 35% de los que tuvieron un problema de salud acudió al médico, según datos de la Encuesta Demográfica y de Salud 2013.

“Más del 43% de la población no cuenta con seguro médico, a más de 13 años de la promulgación de la Ley 87-01 que establece el sistema dominicano de seguridad social y que promete universalización del aseguramiento”, señalaron.

Indicaron que los retrasos se unen a la falta de cobertura tanto en las atenciones a enfermedades, como en medicamentos y procedimientos.  A esto se le suma los altos costos de los copagos y las tarifas complementarias para poder acceder a servicios. Todo esto obliga a la población a realizar un elevado gasto de bolsillo para atender sus necesidades de salud, afectando la economía familiar y contribuyendo a ampliar los niveles de desigualdad de la sociedad dominicana.

Apuntaron además que las causas de las deficiencias del sistema sanitario nacional son múltiples y complejas. Una de ellas tiene que ver con la poca prioridad presupuestaria que los gobiernos le asignan a la salud pública. Comparado con otros países de la región tenemos una de las inversiones más baja.  Para el año 2015 el gasto en salud será de menos del 2% del PIB mientras que el promedio en Latinoamérica es de 3.5%. Esto pese a que la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) establece que para el próximo año debería alcanzar el 2.8% del PIB.

“A la baja inversión se agrega la pobre calidad del gasto y su mala distribución. Para tomar ejemplo, SENASA, con responsabilidad de financiar la atención en salud  a toda la población en pobreza extrema, apenas recibe el 14% del presupuesto, mientras el IDSS, recibe el 6% (casi 3 mil millones) y los centros descentralizados y especializados, reciben el 16% (7,500 millones)”. Destacan representantes del  Bonó.

Entienden que existe una no separación de las funciones y un  débil ejercicio de rectoría y supervisión de todos los actores, tanto públicos como privados. Hay un grave problema con el financiamiento de los centros de salud, el cual debería provenir, en mayor medida del mismo pago de las aseguradoras ya que más del 20% de los asegurados se atienden en los hospitales públicos. Además no se ha puesto en operación la estrategia de Atención Primaria, ni se ha implementado el primer nivel de atención como puerta de entrada a este tal como lo indica la Ley General de Salud 42-01.

Otro grave problema que señalan es que el modelo sanitario es fundamentalmente curativo. El gasto en programas de salud colectiva, educación y prevención representa alrededor de un 4% del total del gasto del Ministerio de Salud Pública, lo que equivale a menos de RD$200 por persona al año. Sin embargo, según la OMS, por cada dólar invertido en medicina preventiva se pueden ahorrar hasta ocho dólares en costos de tratamientos de enfermedades futuras, por lo que  es también un problema de enfoque y visión.

“Creemos que para encaminarnos a superar el conjunto de factores que imposibilitan superar este sistema de salud caducado y colapsado se necesita un aumento urgente de la inversión pública en el sector. Sabemos que es posible reorientar el Presupuesto Nacional si se le restan recursos al clientelismo y se les asignan a salud. Es necesario incrementar la población afiliada a un seguro de salud y la puesta en marcha de los programas de  Atención Primaria”.

Consideraron que al igual que lo que sucedió con el tema educativo, la ciudadanía debe empoderarse y exigir una transformación profunda del sistema sanitario y la seguridad social que garantice el derecho de toda la población a vivir en salud.

Indicaron que para esto se hace necesario  alcanzar un Pacto Social por la Salud en el que converjan todos los actores involucrados: profesionales y trabajadores del área, academias, gobierno, sector empresarial y la ciudadanía en general. De ahí debe derivar el compromiso de un incremento del presupuesto en salud, una renovación de la capacidad gerencial y el retomo de las disposiciones legales que ordenan cambios profundos en el sistema.

Estas reflexiones fueron externadas a la opinión pública por el Centro Bonó en el marco de su acostumbrado análisis de coyuntura. En esta ocasión, el análisis contó con la participación de la economista Magdalena Rathe, directora ejecutiva de la Fundación Plenitud y de la especialista en calidad de servicios de salud, Dania Guzman.

1 noviembre 2014 |

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