EL CENTRO BONO LLAMA A CAMBIAR LA ORIENTACIÓN DE LAS POLITICAS PÚBLICAS

Santo Domingo, D.N. 4 de marzo 2017.  La Red de Centros Sociales de la Compañía de Jesús en la República Dominicana dedicó en análisis de coyuntura del Centro Bonó a reflexionar en torno al pensamiento social del Papa Francisco, identificando lecciones y desafíos relevantes para el momento presente que vive el país.

En este momento, la sociedad dominicana vive y confronta situaciones difíciles en el ámbito social, económico, medioambiental y político. La pobreza y la desigualdad estructural que sufren amplios segmentos de la población ponen de manifiesto la ineficacia del crecimiento económico, del que tanto se ufana el gobierno, lo que provoca indignación social creciente e irritante. Es por eso que han aumentado las demandas de la sociedad de mejoras de calidad en sus medios de vida, en la calidad de la educación, la salud y las viviendas, de mejores oportunidades de empleo y salarios dignos.

Los conflictos medios ambientales se han incrementado por la manera en que se gestionan los recursos mineros y las explotaciones agropecuarias en zonas protegidas, así como la flexibilidad ambiental con la que se gestionan algunos polos de turismos e industriales, mientras se imponen rigideces ambientales a grupos vulnerables que viven en situaciones de subsistencia y que requieren respuestas sostenibles, inclusivas e integrales.

A esta crisis estructural en los ámbitos económicos, sociales y ambientales se suma una crisis institucional que afecta al desempeño de la justicia, de los poderes públicos y de la administración pública en general, afectando las posibilidades de gobernabilidad y gobernanza democrática en el país.

En este contexto, adquiere gran relevancia el pensamiento social del Papa Francisco. Sus reflexiones, sus exhortaciones sociales, su manera apostólica de interrelacionar la fe y la política, lo personal y lo público, nos aportan orientaciones eclesiales y sociales que nos ayudan a responder con justicia y solidaridad a los desafíos de transformación social del país.

Es por eso que hoy, en el análisis de coyuntura reflexionamos la problemática medioambiental que vive el país a la luz de la encíclica Laudato Sí, y reafirmamos con el Papa Francisco que estamos compelidos a cuidar la Casa Común asumiendo compromisos firmes para cuidar el medio ambiente y gestionarlo sosteniblemente al servicio del bien común, de la justicia y la solidaridad social.

Asimismo, inspirados en las reflexiones y denuncias que hace el Papa sobre los daños que provocan la corrupción y la impunidad, la falta de justicia y equidad, y la manipulación política de los derechos de la población, demandamos transformaciones sustantivas en la gestión de las finanzas públicas, exigimos transparencia y persecución efectiva de todos los actos de corrupción, soborno y enriquecimiento ilícito, perpetrados por los funcionarios de todos los gobiernos que han dirigido el país en las últimas décadas.

Finalmente, apelamos a todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad a participar activamente en la construcción de una sociedad inclusiva, un estado social y democrático de derechos en el que impere el respeto de la ley y se haga valer un régimen de consecuencias que sancione de manera justa y ejemplar a los que hacen daño al patrimonio social y jurídico de la nación. Como son los casos recientes de Odebrecht, los Tucanos, OISOE, el CEA y CORDE.

Desde el Centro Bonó exhortamos a la población en general a sumarse a los movimientos sociales y populares del país que luchan por los derechos económicos, políticos, sociales, culturas y medioambientales, que exigen el fin de la impunidad y demandan el cuidado del medio ambiente, inspirados en el clamor de justicia y solidaridad y en las exhortaciones de misericordia, humildad, sencillez, modestia, honestidad y caridad, con las que el Papa Francisco nos ha venido desafiando, a nivel social y eclesial.

Estas declaraciones fueron servidas en el marco del análisis de coyuntura que el Bonó organiza los primeros sábados de cada mes, y esta vez contó con la participación del Padre Abrahán Apolinario, el ecologista Domingo Abreu, los activistas del Centro Juan XXIII Miguel Decamps y Guillermo Basilis y Pedro Cano, de la Red Jesuita con Migrantes.

4 marzo 2017 |

LA AGROPECUARIA NACIONAL NECESITA LA REVISION DEL ACUERDO DR-CAFTA

Santo Domingo, 4 de febrero 2017. “El futuro inmediato de la agropecuaria dominicana presenta un panorama sombrío debido a las amenaza que representa para el país la aplicación de las políticas de desgravación arancelaria y desprotección productiva, previstas en el calendario de apertura comercial del acuerdo de libre comercio con Centroamérica y Estados Unidos, conocido como DR-CAFTA”, afirmó el Centro Bonó en su análisis de coyuntura correspondiente al mes de febrero de 2017. En esta ocasión, el tema abordado fue “Balance al DR-CAFTA: Situación y Perspectivas del acuerdo de libre comercio, desafío para los pequeños productores y la agropecuaria nacional”.

Roque Féliz, vocero del Bonó, señaló que las perspectivas de la agropecuaria nacional son altamente vulnerables a las políticas de plena apertura comercial establecidas en el horizonte de aplicación del DR-CAFTA, lo cual genera incertidumbre en los productores de los principales rubros agropecuarios del país, y amenaza los medios de vida de las familias y las comunidades rurales; razón por la cual el Centro Bonó se une a la Articulación Nacional Campesina y a la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CONFENAGRO) para demandar una revisión de la desprotección efectiva establecidas en el acuerdo DR-CAFTA.

La revisión del DR-CAFTA es una demanda justa que el Estado dominicano debe asumir con responsabilidad social ante sus socios comerciales de Centroamérica y Estados Unidos, especialmente porque uno de sus principales roles y funciones públicas es garantizar la seguridad alimentaria y los derechos económicos y sociales de la población.  “El impacto de la desprotección efectiva de la producción nacional de arroz, habichuelas, pollo, leche, huevos y cerdo, no se compensa con el impacto de las exportaciones agropecuarias no tradicionales. Los agronegocios y los clúster de vegetales y frutas establecidos para aprovechar oportunidades de exportación están regionalmente saturados y sus capacidades de construir agropecuaria sostenible son frágiles e inciertas, razón por la cual el país debe cambiar el enfoque de libre comercio que le ha ido imponiendo a la producción agropecuaria; y comprometer los acuerdos con un espacio mayor de seguridad y soberanía alimentaria, procurando además la sostenibilidad medioambiental y financiera de la pequeña producción rural y campesina.

El DR-CAFTA debe ser revisado porque nunca ha constituido una ventaja comercial sostenible para el país. La apertura comercial por sí sola no genera integración económica sostenible, ni para los pequeños países en el acuerdo ni para los pequeños sectores productivos nacionales. En ese sentido, la revisión del DR-CAFTA no debe verse como una simple revisión y ampliación de los plazos programados para la plena apertura comercial, ni como la búsqueda de sustitutos arancelarios para mitigar el impacto tributario de la desgravación arancelaria; sino que debe estar orientada a armonizar la política comercial agropecuaria con las metas de la Estrategia Nacional de Desarrollo y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Se debe enfocar en mejorar y ampliar las capacidades productivas y comerciales de los productores nacionales, reduciendo la vulnerabilidad y los riesgos que confronta la pequeña producción campesina, gestionando con responsabilidad y eficiencia la multifuncionalidad de la agricultura dominicana como fuente de vida, con grandes potencialidades para la gestión sostenible del medio ambiente y la seguridad alimentaria.  La revisión del DR-CAFTA no debe enfocarse principalmente en el desarrollo de agronegocios y clúster para la exportación, generalmente basados en salarios rurales precarios y uso intensivo de agroquímicos, lo que hasta ahora ha demostrado poca eficacia para reducir el desempleo rural y la inseguridad alimentaria y para gestionar responsablemente las externalidades medioambientales.

Los consumidores de bienes agropecuarios debemos estar atentos al impacto negativo de políticas comerciales que generan espejismos consumistas, que en ocasiones nos llevan a preferir bienes agropecuarios importados en detrimento de la producción agropecuaria y agroindustrial nacional, sin ponderar los efectos del dumping ni el búmeran perverso que genera el libre comercio cuando se ignora la multidimensionalidad de la agricultura para el desarrollo sostenible de un país.

El incremento experimentado en las exportaciones agrícolas no tradicionales en los últimos 12 años, a partir del RD-CAFTA, no compensa el deterioro medioambiental y la desarticulación de los medios de vida de las familias rurales. Orientar la agricultura hacia un enfoque de agronegocios meramente mercantil, determinado por la plena apertura comercial y las ventajas comparativas absolutas, no por un enfoque de competitividad sistémico sostenible, al final destruye las bases materiales de un potencial desarrollo agropecuario comprometido con el bienestar general del país. No todos los rubros agropecuarios importantes para la seguridad alimentaria del país son indiferentes para competir en un mercado de plena apertura comercial; por eso el Estado debe revisar los mecanismos del DR-CAFTA que entrampan la soberanía agropecuaria y la subordinan a esquemas de comercio que favorecen el lucro desmedido de las corporaciones así como de importadores sin compromisos con el bienestar de la nación.

Roque Féliz, vocero del Bonó enfatizó que “los acuerdos de libre comercio, como el DR-CAFTA, en sí mismo no son instrumentos de desarrollo. Si la política de acuerdos comerciales no es parte de un compromiso mayor de integración económica y social, que incluya compromisos con el beneficio mutuo y equitativo para las partes, complementariedad productiva y cooperación solidaridad, su impacto suele ser desventajoso para las economías pequeñas, especialmente para los pequeños productores agropecuarios”.

Estas declaraciones fueron ofrecidas en el marco del análisis de coyuntura que el Centro Bonó celebra los primeros sábados de cada mes, esta vez dedicado al análisis del DR-CAFTA, contó con la participación del economista Pavel Isa Contreras, el dirigente de CONFENAGRO Hecmilio Galván y  con los dirigentes de la Articulación Nacional Campesina, Hero Pérez, Elsa (Yoba) Sánchez y Alejandro García.

4 febrero 2017 |